Arroz con pollo

Arroz con pollo

Cuando salí a caminar aquella mañana tan luminosa, me acordé de todo lo que había hecho el sol por las cosas, por todas las cosas. ¿Fue un acto consciente, creador, de fe? ¿Fue el corolario inesperado de un yacer sin preguntas ni caminos ni objetivos?

El día anterior Marta se la había pasado hablando sobre el futuro oscuro que supuestamente le tocaba al ser humano, por haberse enamorado de la violencia y de la muerte. “La muerte no es buena, ni mala, ni nada —pensé—. Solo es”. Metí las manos en los bolsillos y seguí la fila de eucaliptos que se perdía en el horizonte.

El campo estaba más calmo que una ciudad de piedra.

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